Comencemos por definir el término ya que no es de conocimiento público. La pignoración consiste en inmovilizar como garantía bienes dinerarios, como pueden ser dinero, acciones, fondos de inversiones o valores de renta fija como pagarés o letras del tesoro para obtener un porcentaje de financiación sobre la cantidad que se inmoviliza. Esta pignoración sería [...] Lecciones de Bolsa

Esta pignoración sería la figura equivalente a la garantía de bienes inmuebles que se presta en las hipotecas, con la salvedad que se impide la libre disposición de los activos pignorados mientras esté vigente la obligación principal. Esta fórmula de garantía, es una fórmula bastante habitual en el campo financiero, aunque resulte extraña o desconocida para muchos. ¿Qué ventajas tiene?
Partiendo siempre de la premisa que disponemos del dinero, acciones o valores necesarios para pignorar, podemos acceder a condiciones financieras mucho más ventajosas que con un mero aval. La pignoración es una garantía de alta calidad si los activos tienen una buena clasificación y pueden ser realizables sin problemas.
Los porcentajes de financiación van a variar si pignoramos dinero en efectivo depositado en una cuenta a plazo, valores de renta fija o valores de renta variable. A menores fluctuaciones de valor, mayor porcentaje de financiación.
En ciertos casos, podremos disponer de los rendimientos que genere el activo pignorado. Por ejemplo, se permite la libre disposición de intereses de imposiciones a plazo o dividendos de acciones. Pero en el caso de los fondos de inversión, se realizan pignoraciones por participaciones y no se permite el reembolso.
Por último y para cerrar el tema, cabe conceptualizar que la pignoración es un mecanismo para operar aumentando el apalancamiento. En estos supuestos, tanto las ganancias como las pérdidas serán mayores que si partimos de la posición inicial. Financiarse mediante pignoración de activos está a la orden del día y es un campo muy virgen dentro de las economías domésticas que ofrece infinidad de posibilidades.
A nivel de la realidad, cabe mencionar que la pignoración de acciones es una práctica relativamente habitual en el mercado financiero de la actualidad.
Pero, en particular, podemos decir que , en el sector inmobiliario español, los riesgos propios de esta industria deberían haber hecho a los primeros accionistas más cautos (lo que ahora es muy fácil decir). Algunos afirman que : ‘Se hace en todos los países y es una práctica habitual; cuando los tipos están bajos es conveniente pignorar todo lo que puedas. La clave está en hacerlo al menor precio de acción posible al que los bancos pueden ejecutar’, dice un analista de Bolsa que ha participado en la ejecución de títulos de Colonial. Otro inversor de Bolsa, que opera en Londres, señala que, aun siendo una práctica generalizada, fuera de España no se ha extendido tanto como en los dos últimos años entre el sector inmobiliario español. Los dos han preferido mantener el anonimato.
En la opa reciente de Sanahuja sobre Metrovacesa, Román Sanahuja ha pignorado el 46% de su sociedad Sacresa, y el 50% de su firma de inversión Cresa.

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